EDITORIAL

Casi nunca tengo tiempo de leer mi correo electrónico, mas sé que siempre tengo importantes avisos que leer o que contestar, es posible que a muchos médicos le haya llegado este pensamiento, pero por la premura del tiempo no hayan podido leerlo o ponerle atención porque así  es,  estamos siempre cortos de tiempo, tanto para lo sencillo como para lo relevante. Las realidades son crueles y este documento no se queda atrás, pero la realidad es que es verdad, trabajamos sin descansar, no importa el tiempo si llueve, si hace calor, en qué condiciones o si nos sentimos mal física o anímicamente, si la paga es baja o no va de acuerdo a lo que necesitamos, etc…
De todas las profesiones ésta es la única donde no tienes derecho a equivocarte porque ello representa la vida humana en juego, un escritor relee y vuelve a escribir sobre la misma hoja, un arquitecto hace sus correcciones sobre el mismo plano, un abogado manda a su secretaria a repetir un documento que tiene errores para luego estar perfecto,  un ingeniero dependiendo su rama, si está mal hecho algún proyecto  este se derrumba y se vuelve a hacer adecuadamente  y así cada profesión tiene sus salidas; pero el médico en general bajo cualquier especialización no se puede dar el lujo de equivocarse, pues esto representa una demanda, o peor aún  deja mal al paciente para toda la vida o se le muere y una vida no tiene reposición.  Bajo nuestra espalda ya cansada pesa mucha responsabilidad para con nuestro prójimo y por eso me llamó mucho la atención esta  “Carta de un abogado a los médicos”, que simple y sencillamente dice realidades.

Carta de un abogado a los médicos:

Los títeres del arte de curar, marionetas de obras sociales, hospitales y sistemas prepagos de atención médica trabajan donde y como pueden.
Su responsabilidad social hace funcionar las instituciones y su irresponsabilidad personal los lleva a exponerse inútilmente.
El día en que ellos, verdaderos médicos por vocación, dejen de pensar tanto en el paciente, en su capacitación profesional a cualquier costo, en las instituciones para las que trabajan, y tomen conciencia de lo mucho que arriesgan en cada acto médico, ese día la atención del país se paralizara.

Porque solo un demente (alguien que ha perdido la facultad de discernir entre la bondad y la estupidez) puede aceptar la responsabilidad de barajar una vida humana cuando un sistema perverso y carente en todo sentido no le brinda la seguridad y tranquilidad necesarias para trabajar como corresponde.

Porque el médico que asume la responsabilidad en un acto quirúrgico, que se somete al estrés de desplegar su arte sobre un paciente dormido, que asume la lucha contra la enfermedad ajena, que desafía a la muerte sabiendo que no siempre triunfara y que acepta hacerlo por la vergonzosa remuneración que el sistema le asigna, ese médico no es bueno, es ESTÚPIDO, es alguien que consume toda su inteligencia en el cadalso de su ofrenda personal hacia un prójimo que no le reconoce el esfuerzo.
Agotada su paciencia, ya no puede ver que un error, aunque involuntario, le puede costar su patrimonio, su bienestar, su salud.
Este suicida altruista figura en todas las cartillas de los sistemas prepagos de atención médica.
Trabaja en los hospitales nacionales, provinciales o municipales, superado por un aluvión de pacientes que envejece haciendo colas y recibe atención francamente deficitaria.
Deambula por clínicas y sanatorios juntando monedas para poder subsistir.
Este médico, suicida por vocación, inteligente para el prójimo y descerebrado para si mismo, bueno y estúpido a la vez, responsable ante la sociedad e irresponsable ante su familia, es la carne del cañón, el centro del blanco de la industria de la "mala praxis".
Todo abogado sabe que en este sistema perverso, tan carente de recursos, tan manoseado por inescrupulosos enriquecidos a costa de la salud, el médico es el "hilo fino" más fácil de cortar, el candidato ideal para exprimir, el ingenuo más liviano de sacudir para rescatar las monedas que llevan en los bolsillos.
Lo que pocos se han puesto a pensar, es que, en definitiva este ensañamiento médico, que no discrimina entre idóneos e incapaces, entre buenos y malos, decentes y envilecidos comerciantes, es fundamentalmente perjudicial para el paciente.
La comunidad toda empieza a sufrir las consecuencias cuando el médico capacitado, con experiencia, con reconocido prestigio entre sus colegas, empieza a "esquivar" la patología difícil, esa donde arriesga mucho y gana poco.

El médico que cuida sus espaldas, discrimina por necesidad.
La comunidad toda sufre esta realidad, al verse privada de la idoneidad y la experiencia de sus mejores médicos.
Porque los mejores, también los mas inteligentes, rápidamente ven la necesidad de dar un paso al costado para no exponerse.
Si bien es cierto que algunos médicos no están acostumbrados a responsabilizarse por sus acciones, también es cierto que la inmensa mayoría, no tendría que trabajar en las actuales circunstancias.
Arriesgan mucho sin ganar nada.
Porque si un cirujano tiene que afrontar un juicio por malpraxis, la demanda supera en miles de veces la remuneración de su trabajo.
Una intervención de $1200 puede convertirse en un juicio de $100.000.
Así las cosas, los sistemas prepagos de atención médica, circular mediante, solicitan a sus médicos fotocopia de la póliza de seguro suscrita.
Ellos, al mejor estilo de Poncio Pilato, pretenden que el médico, con centavos que le asignan por su trabajo, contrate un seguro de "malpraxis".
De esta manera, los líderes de la medicina prepaga se cubren de los errores del servicio que dicen brindar.
Logran su cometido sin sacrificar un solo centavo de sus arcas.
Con los aranceles vigentes, ningún médico puede asegurarse contra demandas por "malpraxis".
Con temor a la "malpraxis", ninguno puede trabajar como debería.
El auge de este tipo de juicios no es culpa de los abogados.
Ellos, que son muchos y deben subsistir, han visto las falencias del sistema que colocan al médico en la primera línea de fuego.
Como frágil fusible de una maquina sanitaria en constante corto circuito, el médico salta y se quema.
Gane o pierda, con o sin justicia, con razón o sin ella, el médico debe pagar.
La sociedad parece ensañada con los encargados de velar por la salud.
Vocación de SUICIDAS para seguir con esta profesión que tiene el índice mas alto de divorcios, alcoholismos, muertes prematuras y el menor en remuneraciones comparados con otras clásicas.
¡Suicida altruista! El profesional en una institución desmantelada y desgastada, ¡Se desgasta!”

Queridos amigos y colegas, seguramente no podamos hacer los cambios que necesitamos porque el sistema no nos lo permite,  no nos sintamos ofendidos o totalmente aludidos, esta carta hecha por un abogado es solo para que la analicemos y reflexionemos, aún así ojalá pudiéramos sacarle el mayor provecho individual o gremialmente.
Atentamente

,
Dr. Carlos Salvatierra Soto
Vicepresidente AMIG

 


JUNTA DIRECTIVA 2013 - 2014
ASOCIACION DE MEDICINA INTERNA DE GUATEMALA

 

NOMBRE

CARGO

Dr. Carlos Rodolfo Salvatierra Soto 

Presidente

Dr. Joaquin Estuardo Ligorria Guzmán 

Vicepresidente.

Dr. Gustavo Adolfo Oliva Vega

Secretario

Dr. Rony Calderón

Prosecretario

Dr. Jorge Luis Ranero Meneses

Tesorero

Dr. Dra. Mayra Elizabeth Cojolón Garcia 

Protesorero

Dr. Francico Javier Godínez

Vocal





DIFERENTES COMISIONES DE LA ASOCIACION DE MEDICINA
INTERNA DE GUATEMALA 2013-2014
Comisión de Credenciales
Dr. Eduardo Samayoa, Coordinador
Dr. Carlos Rodolfo Mejía Villatoro (Jefe Depto. Medicina Interna Hospital Roosevelt)
Dr. Edgar López    (Jefe Depto. Medicina Interna Hospital Esperanza)
Dr. Edwin González Maza  (Jefe Depto. Medicina Interna Hospital Antigua)
Dra. Sandra Galindo    (Jefe Depto. Medicina Interna Hospital IGSS Zona 9)
Dr. Jorge Hernandez Abrego  (Jefe Depto. Medicina Interna Hospital CMM)
Dr. José Romulo López  (Jefe Depto. Medicina Interna HGSJDD)
Comisión de la Orden del Medallón de Jade
Dr. Humberto Moratalla, Coordinador
Dr. Carlos Salvatierra
Dr. Edgar Axel Oliva González
Dr. Sergio Castañeda Cerezo
Consejo Editor de la revista de AMIG
Dra. Mayra Cifuentes, Editora
Dr. Sergio Castañeda, Co-Editor
Dr. César Vettorazzi, Asesor Permanante
Dr. Oscar Morales, Miembro Ex-oficio
Dr. Raul Barrera , Miembro Ex-oficio
Dra. Hilda Palacios Rivera
Dr. Jorge Maximiliano Laynez 

Vocales
Dr. Henry Briones Alvarado
Dr. Edgar López Alvarado
Dr. Roberto Estrada
Dr. Gustavo González Moscoso
Dr. Erwin González Maza
Dr. Romulo López Gutíerrez
Comisión de Representantes Departamentales
Dr. Nelson Ramírez, Coordinador
Dr. Iván Martínez, Coatepeque
Dr. Luis Maldonado, Quetzaltenango
Dr. Gustavo Quiñónez, Suchitepequez
Dr. Roberto Aku, Alta Verapaz
Dr. Nelson Silva, Puerto Barrios
Dr. Francisco Aguilar, Zacapa
Dr. Edgar Borrayo, El Progreso
Dr. Sergio Castañeda Cerezo, Sacatepéquez
Comisión de la Carrera nacional del médico internista
Dr. Edgar Pantaleón Gudiel
Dr. Holger Chavarría Klee
Dr. Edgar Axel Oliva González
Comité de Ordenamiento de Leyes y Reglamentos
Dr. Edgar Axel Oliva, Coordinador
Dr. Yuri Omar Castillo B.
Dra. Hilda Marlene Palacios
Representantes de la Asociación de Medicina Interna de Guatemala 2011-2012
Representante legal de la Asociación de Medicina Interna de Guatemala.-AMIG
Presidente en funciones.
Representante ante la Sociedad Latinoamericana de Medicina Interna 2011-2012

Representante ante la Asociación de Medicina Interna de Centroamérica  Panamá y el Caribe (AMICAC)

Dr. Oscar Leonel Morales Estrada

  • Representante de la AMIG ante la sociedad Latinoamericana de Medicina Interna en el comité de Bioética.
  • Cordinador del Curso Buenas Prácticas en Investigación Clínica. Dr. Marco Antonio Rodas
  • Representante de la AMIG ante el Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala. Dr. Carlos Guillermo  Nitsch Montiel.
  • Representante de la AMIG ante el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. Dr. Carlos Guillermo  Nitsch Montiel.
  • Representante ante el Programa de Enfermedades Crónicas no Trasmisibles del Ministerio de Salud. Dra. Mayra Cojolón.